sábado, 24 de marzo de 2012

HOMENAJE DE MOYANO PARA DECIR NUNCA MAS


 

CGT, Buenos Aires24/03/12.- La dictadura instalada el 24 de marzo de 1976 vino, claramente, a terminar con la justicia social, la soberanía política, la independencia económica y la integración latinoamericana que eran las bases de la democracia popular y participativa que se había comenzado a construir en la década del 40 con el liderazgo indiscutido de Juan Domingo Perón y Eva Perón. La participación de los asalariados en la producción de bienes y servicios era del 47% y los trabajadores organizados no se limitaban a discutir salarios y promover mejoras sociales sino que estaban en un todo involucrados en la discusión del modelo de país al que aspiraban como ciudadanos.
Ante esto y con una ferocidad genocida sin precedentes -cuyos orígenes pueden rastrearse en el bombardeo a Plaza a Mayo de junio de 1955 y el posterior golpe de septiembre de ese mismo año- los grupos de poder económico y las cúpulas de las FFAA, entrenadas en la Doctrina de la Seguridad Interior estadounidenses, se lanzaron de lleno a una operación que habían comenzado a preparar en Septiembre de 1973. El objetivo era claro: Desmontar la economía de Estado popular, destruir los valores de solidaridad de nuestro Pueblo y eliminar todo atisbo de organización social. En esa línea, a través del terror y de la eliminación física, apuntaron principalmente a destruir la columna vertebral de la sociedad, que era el movimiento obrero organizado.
Pero tanto odio, tanta fuerza puesta al servicio del terror y de la destrucción no fue suficiente para derrotar ni al Pueblo, ni a los trabajadores que, como en el 55, resistieron de mil formas a la represión y el exterminio. La huelga ferroviaria, la del transporte de colectivos, la de la Ford, la de Luz y Fuerza, entre fines de 1976 y 1977, fueron algunas de las 260 huelgas que hubo entre el 24 de Marzo de 1976 y el Paro Nacional del 27 de Abril de 1979. Estas gestas demostraron que los trabajadores no estaban dispuestos renunciar pasivamente a sus conquistas. Porque, vale recordarlo, a pesar de la intervención a las organizaciones sindicales por Decreto 385/77 los trabajadores masivamente se afiliaron y lucharon. Así fue que pagaron con la vida de decenas de miles de compañeras y compañeros mientras que otros centenares de miles sufrieron cárcel, tortura exilio y persecución. Dirigentes, delegados o simples trabajadores sean peronistas o no, todos sufrieron la furia genocida, constituyendo el principal blanco de la dictadura al que se agregaron estudiantes, profesionales, familiares y jubilados.
A 36 años del golpe, los trabajadores organizados reconocemos la trascendencia de lo realizado por Néstor Kirchner en función de la reconstrucción de nuestra memoria con verdad y justicia (en el 2003 anuló les leyes de Obediencia Debida y Punto Final y años más tarde se declaró la inconstitucionalidad de los indultos) y la recuperación de importantes derechos conculcados por la dictadura. No obstante ello, estamos convencidos que hoy el gran desafío es desarmar completamente todo el andamiaje legal que nos dejó la dictadura, que vulnera derechos y libertades desde hace tres décadas. De ahí la importancia de avanzar en la reforma de la ley de entidades financieras, la reforma tributaria, en la ley de participación de los trabajadores en las ganancias de las empresas, en una nueva ley de inversiones extranjeras y en la modificación de los artículos de ley de contrato de trabajo que vulneran los derechos de las trabajadoras y los trabajadores. Avanzar en ese sentido es el mejor homenaje que podemos hacerle a quienes dieron su vida por una Argentina más justa, libre y soberana.

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