lunes, 3 de junio de 2013


El impacto de Ganancias en los bolsillos y el consumo.
Por Ariel Setton y Jorge Duarte - 02/06/2013

Por: Ariel Setton (*) y Jorge Duarte (**)

Hace unos años el tributo de ganancias por parte de los asalariados se convirtió en uno de los principales temas de agenda de cara a los acuerdos salariales. La evolución de la cantidad de trabajadores que pagan el impuesto muestra un constante crecimiento, llegando a más de 1.600.000 trabajadores. Muchos de ellos recibieron durante los últimos años, aumentos superiores a los niveles de inflación, pero también comenzaron a tributar aquellos a quienes únicamente se les actualizó los salarios por ajustes por inflación. Casi la mitad de los que pagan Ganancias, lo hace en las alícuotas más bajas, de hasta el 14% de la ganancia neta (llegando al 8,5% de los trabajadores totales), y menos del 3% de quienes pagan, lo hace en la alícuota más alta (0,5% de los trabajadores totales) (AFIP, 2012).

Actualizaciones en el tope a partir del cual se comienza a tributar ganancias menores al aumento de salarios promedio implicó que la cantidad de asalariados comprendidos por este impuesto haya dado un importante salto. Asimismo, la falta de actualización de las escalas sobre las cuales se paga ganancias, impactaron en un aumento del salario destinado a este tributo.

Resulta importante tomar en consideración de qué manera un mayor pago de impuesto a las ganancias impactó sobre los niveles de consumo, tomando en consideración si los aumentos efectivos y en mano de salarios lograron superar los niveles de aumento de precios.




Impacto del Impuesto a las Ganancias sobre los ajustes salariales

Tomando en cuenta un análisis realizado previamente en donde se veía que el 24% promedio acordado por paritarias 2013 impactaba en aumentos efectivos de entre 20% y 28% (ver “Paritarias 2013: cuando no es todo igual como dice ser”), teniendo en cuenta la relevancia del fenómeno de Ganancias, y para evaluar de qué manera impacta el mismo en el salario en mano de los trabajadores registrados, se hizo un ejercicio de simulación.

Se sumaron todos los ingresos entre enero y diciembre de cada año de un trabajador promedio de cada sector analizado y se calculó el monto promedio a pagar de ganancias para sus salarios durante el año 2011, 2012 y 2013. Es importante destacar que los resultados obtenidos dependen del salario promedio de cada sector y que en algunos casos el aumento efectivo sea diferente del acuerdo por paritaria de ese año, al contemplarse los ingresos de enero a diciembre y no por período del acuerdo. Un sector con salarios promedios más altos, se ve más perjudicado cuando se analiza el aumento efectivo neto de impuestos al tributar una alícuota mayor. Por su parte, los sectores con menor salario promedio tributan una alícuota menor, o aún no pagan ganancias.

Amerita remarcar que el impacto en el bolsillo de los asalariados se modifica sustancialmente cuando se analiza el caso de un empleado soltero y sin hijos (con menos desgravaciones posibles sobre el impuesto) y el caso de un empleado casado y con dos hijos.

Los resultados obtenidos son los siguientes:



Cuadro 1. Incremento Salarial Nominal,
Efectivo y Neto de Bolsillo por Gremio

Años 2012 y 2013

(hacer click en la imagen para agrandar)



Fuente: elaboración propia

Como se puede observar en el gráfico anterior para el caso del año 2013, excepto en el caso de los docentes -con salarios promedio mucho más bajos que el resto de los gremios simulados-, los trabajadores de los demás sectores estudiados verán que una parte de lo acordado en paritarias será destinado al pago incremental de ganancias. Para calcular el aumento de bolsillo será necesario descontar de la actualización salarial del sector el porcentaje que será absorbido por el impuesto a las ganancias.

Asimismo, cuatro de los ocho gremios tendrán un aumento en mano menor que durante 2012.



Porcentaje del aumento salarial que va a pagar nuevo Impuesto a las Ganancias - como porcentaje del aumento efectivo -


Fuente: elaboración propia

La relevancia de la fracción de la actualización salarial que se destinarán al pago de ganancias varía de acuerdo al sector. Quienes deberán disponer de una mayor proporción de su salario para pagar ganancias son los bancarios, que tienen los salarios promedios más elevados y un acuerdo efectivo de aumento que roza el 29% para 2013. En este caso, los trabajadores bancarios casados con 2 hijos verán como el 28,8% acordado en paritarias se reduce al 24,6%, mientras que los solteros verán como el 28,8% se reduce al 23,8%. Por lo tanto, un 14,3% y un 17,4% del incremento salarial -de acuerdo a la condición- será destinado al pago de impuesto a las ganancias.

Otros que deberán consignar una proporción creciente de su sueldo al pago de ganancias son los metalúrgicos y los ferroviarios. Si bien es menor el impacto que en el caso de bancarios, es importante mencionar que los salarios medios sectoriales son más bajos, por lo tanto la presión tributaria recae sobre salarios con menor poder adquisitivo. Este fenómeno no es nuevo para ambos casos, ya que en 2012 los metalúrgicos y los ferroviarios le destinaron al pago de ganancias entre el 14,3% y el 17% de su actualización salarial anual dependiendo de la condición familiar del trabajador.

A partir de 2013 los que se incorporarán a tributar, para el caso de un trabajador casado con dos hijos, son los trabajadores estatales. Hasta 2012 el salario medio del sector no superaba el mínimo no imponible para esa situación familiar, pero este año los estatales casados con 2 hijos, por primera vez, deberán destinar una parte del incremento salarial al pago del Impuesto a las Ganancias.

En conclusión, se observa que la gran mayoría de los trabajadores analizados tendrá una mayor carga tributaria de ganancias sobre su salario. Sin embargo, el incremento de la carga tributaria de ganancias en 2013 será menor que la de 2012, año en el que por la falta de actualización del mínimo no imponible se produjo un salto muy importante.

Estos números expresan que, año a año una mayor proporción del salario debe ser destinado al pago del impuesto a las ganancias, como se observa en los siguientes gráficos.

Porcentaje del sueldo total anual destinado al pago
de Impuesto a las Ganancias

- caso empleado soltero y sin hijos - - caso empleado casado y dos hijos -


Fuente: elaboración propia

Como consecuencia de una falta de ajuste del mínimo no imponible durante el año 2012 (compensada sólo parcialmente con la condonación del pago del tributo sobre el segundo medio aguinaldo), el ajuste del 20% del mínimo no imponible implementado desde marzo 2013 (con impacto anual del 16,7%) y la permanencia inalterable de las escalas de pago por tramo del impuesto, la presión de ganancias sobre los salarios termina erosionando los aumentos efectivamente obtenidos por cada uno de los sectores. Esta erosión atenta contra la capacidad de las actualizaciones salariales de compensar los aumentos de precios y termina deteriorando el nivel de crecimiento del consumo y la recuperación de la economía.

Para citar algunos casos paradigmáticos:



En el año 2011, un empleado del gremio La Bancaria que cobraba el salario promedio del sector (mayor a la media), con dos hijos y cónyuge a cargo, pagaba anualmente el 4,6% de su sueldo en impuesto a las ganancias. Ese valor creció a 8% en 2012 y a casi a 11% en 2013.


Si ese mismo empleado bancario fuera soltero y sin hijos, los valores pasan del 10% en 2011 a más del 16% en 2013, que representa el valor de dos salarios brutos al año.
Un empleado ferroviario casado y con dos hijos vio triplicar el peso de ganancias en su salario en tan sólo dos años, pasando de 2,1% de su sueldo total anual en 2011 a 6,8% en 2013.

Resulta importante destacar que este análisis no pierde de vista que el impuesto a las ganancias es uno de los impuestos más progresivos del sistema tributario actual, y que no se plantea como necesidad su disminución, pero ante el aumento de la presión sobre el salario, resultaría necesario una compensación de la misma sobre otros impuestos menos progresivos, que permita mantener el poder de compra del mismo en el tiempo. Quienes recibieron aumentos salariales superiores a los niveles de inflación deberían tributar una mayor proporción de su salario, para respetar la progresividad del impuesto.

(*) Economista e investigador de la Universidad de Buenos Aires. Docente Economía Internacional. Tw: @arisetton
(**) Periodista especializado en temas gremiales. Tw: @ludistas

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