domingo, 8 de agosto de 2010

ENTREVISTA

LOS MODELOS ECONOMICO-SOCIALES Y LA ORGANIZACION LABORAL “El sindicalismo se recuperó” Marta Novick, subsecretaria de Programación Técnica y Estudios Laborales del Ministerio de Trabajo, recupera el enfoque histórico del mundo laboral y se analizan sus rasgos centrales en la actualidad. Con motivo del Bicentenario, se publicó el Nº 8 de la Revista de Trabajo. Con el título “200 años de Trabajo”, a lo largo de 350 páginas se recupera el enfoque histórico del mundo del trabajo, se analizan sus rasgos centrales en 2010 y se plantean los desafíos hacia el futuro. Novick dialogó con Cash sobre los ejes centrales de esta publicación y sobre su propio artículo, que recoge la relación entre los modelos económico-sociales de la Argentina y los procesos de organización del trabajo asociados. ¿Cuál es el objetivo de publicar la Revista de Trabajo? –El Ministerio de Trabajo bajo la gestión de Carlos Tomada tuvo como uno de sus objetivos hacer del análisis y de la información un eje de la gestión. Nos planteamos recuperar la tradición de esta publicación, que tuvo una etapa anterior, pero con un eje diferente: trabajar con problemáticas nacionales y reflexionar sobre temas clave para esta gestión. El Bicentenario es una ocasión muy especial para dar cuenta de una reflexión sobre los temas del trabajo, en el pasado y su comparación con el primer Centenario, el hoy y el futuro, como aporte desde esta publicación. ¿Cuál cree que fue la fortaleza de la institucionalidad laboral durante la industrialización sustitutiva de importaciones? –La incorporación de importantes contingentes de trabajadores al empleo. Parte de la estrategia en materia de organización del trabajo está vinculada con esa modalidad. Fue un modelo inclusivo, también en términos de organización del trabajo y en el modelo de relaciones laborales, aunque había grupos que quedaban al margen. ¿Cómo impactaron los cambios en el mercado de trabajo durante los años ’90 en el sector sindical? –Los cambios en el sindicalismo no pueden analizarse sin pensar en sus rasgos de identidad. En los ’90, las estrategias estuvieron destinadas a delimitar o quebrar esos rasgos de identidad sindical, aunque tampoco les fue tan fácil. Se debilitó mucho en un contexto de flexibilización de las relaciones laborales, desregulación de las obras sociales y descentralización de los bienes públicos, como salud y educación. Pero hubo cosas con las que no se pudo por la fuerza gremial y eso es también lo que permitió al sindicalismo argentino recuperarse tan rápidamente. ¿Por ejemplo? –Tenemos hoy una tasa de afiliación de 37/39 por ciento entre los asalariados privados registrados. La Argentina y Brasil –aunque también Uruguay– son los países que comparten cierta fuerza sindical. Que en medio de un proceso internacional de debilitamiento gremial tengamos cerca de un 40 por ciento de afiliación, habla de una estructura que mantiene su capacidad de convocatoria y de reclutamiento. ¿Cuáles son las causas de la recuperación del rol del sindicato? –Tiene que ver con la recuperación de la institucionalidad laboral. En los ’90 hubo una destrucción de la identidad sindical junto al debilitamiento de todas las instituciones laborales, como la flexibilidad en la contratación, la negociación colectiva y el salario mínimo, planchado en 200 pesos durante toda la década. Hoy, la dinámica del salario mínimo es muy alta. El sindicalismo dio una pelea política en los ’90. ¿Qué cambios cree que hubo en la concepción de las políticas sociales después de la recuperación de 2001? –Hay un artículo de la revista que señala el pasaje de las políticas de beneficencia a la asignación universal. El tema de las políticas sociales no está limitado a la asignación universal, tiene que ver con un incremento en el presupuesto educativo o con la gran tarea que se hizo en cloacas y cañerías en zonas periféricas. Eso no quiere decir que todavía no falte un montón, pero se trata de una mejora importantísima en el acceso a los bienes sociales. Estamos convencidos de que la mejor política social es el trabajo, que está vinculado con la dignidad, la inclusión, los derechos. ¿Por qué a partir de 2007/2008 empezó una desaceleración de la caída de la tasa de desempleo? –A veces nos olvidamos de que teníamos casi un 24 por ciento de desocupación y que hoy estamos en el 7 u 8 por ciento. El gran cambio se produjo desde 2005/2007 con una acelerada creación de empleo. A partir de 2007 empezó a haber una relación más armónica y razonable. No hay economía en la que sea normal tal crecimiento del empleo en una relación cercana a 1 en la elasticidad empleo-producto. Además se desaceleró, pero se siguen creando puestos de trabajo. Con la crisis de 2008/2009 se perdieron puestos formales, que hoy están recuperados en su totalidad

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